Paula, tiene una vida feliz en el santuario

Paula fue explotada durante años para hacer competiciones, pero la explotaron tanto que sus pulmones se fibrosaron. Y al no servir ya para la competición, la tenían en un espacio muy pequeño, como si su vida ya no importara.

Cuando los caballos son explotados para la monta y dejan de ser útiles, muchos de ellos acaban en los mataderos o abandonado. Dicen que los quieren mucho, pero en el momento que ya no les sirven para lo que quieren, no los quieren. Al Santuario nos llegan numerosos casos de personas que se quieren deshacer de sus caballos porque ya no les son útiles. Si de verdad los quisieran, los cuidarían hasta el último día de su vida.

Ella tiene ahora 19 años, y durante estos 4 años que lleva con nosotros ha estado medicándose cada día porque le costaba mucho respirar, le daban ataques muy fuertes. Pero desde hace ya casi un año, no toma nada de medicación porque ha mejorado tanto que no ha vuelto a tener ningún problema.

Ella disfruta de vida en libertad, comiendo hierba fresca y sin ser explotada. Es la protectora de la poni Victoria y de la yegua Lidia que casi no ve, siempre esté pendiente de ellas cuidándolas.

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