Mamá Ramona y su pequeña Zuriñe

Ayer vino la veterinaria para hacer las ecografías de gestación a Uma y Araitz, en las que se ha confirmado que no están embarazadas. Por un lado nos ha dado pena, ya que después de la vivir la experiencia del parto de Ramona y saber que Zuriñe ha nacido en libertad, nos hubiera gustado que Araitz y Uma tuvieran bebés. Pero por otro lado ha sido un alivio ya que los partos de las vacas a veces se complican y pueden acabar muriendo la madre y el bebé, como ya nos ha sucedido.
 
Hoy las hemos trasladado a otro espacio junto con Savi y Cristian. Este recinto está junto a la zona donde duermen las vacas todas las noches, y como hace tiempo que no se usa, está lleno de hierba fresca y alta. Desde aquí pueden conocerse todas las vacas entre ellas y cuando Zuriñe sea más grande, juntarse todas sin peligro.
 
Como no podíamos elegir una sola fotografía, hemos puesto unas cuantas. Sabemos que muchas veces no somos objetivos debido al orgullo de padres, pero es que ¡están todas preciosas! ¿No pensáis lo mismo? 😍
 
No sabéis lo felices que estamos de saber que Ramona está disfrutando de su maternidad en un ambiente de libertad y cariño, sin que nadie le vaya a robar nunca a su bebé. Aunque parezca que es lo más natural del mundo, no es así. Esta raza de vacas es explotada para producir terneros, que después de engordarlos durante un tiempo, son enviados al matadero para satisfacer el paladar de los humanos. Si Zuriñe no hubiese nacido en el Santuario, su destino era morir y su carne ser vendida como “ternera”.

 

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